presentación a cargo de Francisco lopez corral previa a un recital de la morcilla de Facund
LA MORCILLA EN USURPAR
Estamos prestos a cerrar simbólicamente la muestra, tal como figura en nuestro programa, con la presentación debut de la banda La Morcilla de Facund.
Para ser breves en esta modesta introducción de la banda, una suerte de poética vanguardista del subdesarrollo, consideramos que sería quizá significativo exponer un pequeño decálogo de particularidades, cuyo conocimiento no resulta por demás necesario para estimar la música de este grupo, pero a lo mejor sí pueda resultar interesante para poder apreciar desde otra perspectiva el espectáculo a ser ofrecido aquí. Por su parte, vale la aclaración, lo que hace a este decálogo único en su tipo, es la total inexistencia de leyes (mucho menos divinas), así como la curiosa insuficiencia de elementos para llegar a honrar el prefijo ‘deca-’ en cuestión. Pero comencemos:
Particularidad Nº1: los integrantes de La Morcilla se reunirán hoy ante nosotros para tocar sus temas por quinta vez en la historia de la banda. Las primeras tres veces dieron como resultado la salida de tres discos de difusión restringida: Amplag 500mg (año 2004), La Picadita (también en el 2004), y Tortuga a Borbotones (a mediados de 2005), siendo este último, acaso, el primer disco doble en la historia cuyo soporte original es un solo CD. La cuarta oportunidad fue el ensayo y el testeo de sonido para tocar aquí. Podríamos atestiguar, al respecto, que esta prueba auténticamente heroica de confianza en su propia capacidad y espontaneidad en el momento de presentarse no queda en absoluto desapercibida.
Particularidad Nº2: Así como Kevin Johansen se autodefine como un “desgenerado”, dada la llamativa riqueza de influencias que impide la consideración de su música en un género determinado y definido según líneas tradicionales, las cuales se funden en sus canciones en una síntesis interpretativa de alta calidad, integrando importantes dosis de humor para lograr un resultado artístico por demás interesante, por su parte y de la misma manera, los integrantes de La Morcilla no dudan en autodefinirse sencillamente como ‘degenerados’, a los que además, les cabe la cumbia, el tango, el rock, el pop, etc, en el mismo lodo y todos manoseados. Ah, y si hay chicas, se agradece.
Particularidad Nº3: Nos atrevemos a afirmar desde aquí que La Morcilla no se destaca exclusivamente por el virtuosismo técnico de sus músicos. Es más, podríamos afirmar que no necesariamente se destaca, en primera instancia.
Particularidad Nº4: Composiciones como ‘La cumbia está sin adjetivos’, ‘I’m fértil’, ‘Boluda a Pedal’, “Mi amigo el hormigón” o “Las noches de invierno”, nos obligan a reconocer que las producciones de La Morcilla se encuadran en un contexto estético y a partir de allí meta-físico más general. La profusión de grupos como Turf, Villanos, Superhéroes, así como de otros tantos en circuitos alternativos, dan cuenta de una tendencia en que lo cool, la afirmación nihilista de la identidad, parece ir de la mano de lo no-cool (véase al respecto para más detalles, la ilustrativa propaganda de Frigor); esto es, se impone una apropiación de lo otro que parece tener como motivación una necesidad de evasión ante la exigencia social de ser yo en el marco del consumo codificado de identidad. Al tocar una cumbia, presento lo bizarro, lo simulo sin más: no hay comedia ni ironía; «soy esto y nada más que esto»: fascinación por lo bizarro, por lo imperfecto, por ser imposible de sostener identitariamente. Son tiempos, entonces, en los que la subjetividad parece pretender su propia dispersión en las apariencias, lo que asoma como el correlato del acontecimiento característico de nuestra época, en la que la apropiación subjetiva se sumerge en la indiferencia de lo contingente.
Particularidad Nº5: No obstante a estas similitudes, a diferencia de los integrantes de otras bandas de música de reconocida trayectoria, los chicos de La Morcilla hacen sus compras ellos mismos por su cuenta en el almacén de la esquina, y rara es la ocasión en que el almacenero no les fía. Es más, aprovechan las ofertas ocasionales, y han confesado públicamente más de una vez que optan preferentemente por un blanco ACE más ligado a los intereses de la clase proletaria, que por el blanco ALA propio de una explotadora oligarquía hegemónica, representada por la sospechosamente sempiterna sonrisa de Julián Weich.
Pero lo mejor será que ellos mismos se expresen y que ustedes saquen sus conclusiones
¿Por qué?
Porque como la misma banda repite una y otra vez, la vida es un ida y vuelta, un chupe y pase.
Por eso y muchas cosas más, les pido un aplauso para recibir a La Morcilla de Facund.